Campeonato de Gipuzkoa de Pintxos

Ganó un pintxo ‘de frontón’

El bar ‘Terranova’ de Trintxerpe gana el concurso de pintxos con una bola de txangurro y chipirón en una pala de frontón.

Llamaba la atención sobre la mesa de exposición de los pintxos concursantes en la decimoquinta edición organizada por la Asociación de Barman de Gipuzkoa en el hotel Palacio de Aiete. Allí estaba una bola sonrosada, como una pelota, sobre una pala de frontón. Es obra de un uruguayo de origen vasco, Álvaro Baraciarte, dueño del bar que está en la calle Azkuene 2, de Trintxerpe, con el que ha colaborado el cocinero Carlos Nuez, que ya tiene algún otro galardón, como el de subcampeón de España.

Es el pintxo ‘¡Y punto pelota!’, ganador del Plato de Oro y la txapela del concurso. Sus ganadores, Álvaro, con su txapela de ganador, y ‘Txarli’, con su gorra de beisbolista, estaban radiantes. 

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«Sí que es original. Nos ha llevado bastante tiempo pensarlo para este concurso. Queríamos hacer uno que representase un concepto puramente vasco», se lanza a hablar eufórico Nuez, mientras el ‘jefe’ asiente. Y sigue: «Qué mejor que la pala de un pelotari de frontón –que representa la competición que hoy hemos tenido todos aquí– y una sabrosa pelota». Las palas, en las que se presentarán los pintxos en el bar, son obra del antiguo harrijasotzaile Iñaki Gorostidi.

La bola tiene su miga. «Está compuesta de txangurro a la donostiarra y chipirón en gelatina, por separado. Cuando se fríe, la gelatina se derrite y queda junto al txangurro, pero sin mezclar. Al cortarla por la mitad cada componente tiene su sabor». Interviene Barasialte y añade: «Como lleva una cama de queso Idiazabal, puedes espolvorear la pelota y terminar de degustarla con plenos sabores de aquí, con ingredientes vascos».

935921_134467666755471_2092208516_nYa la habían dado a probar a la clientela y ahora esperan confeccionar muchas más. «Pondremos el diploma en la puerta y los trofeos en la barra del bar. Este triunfo –dice el patrón– es muy importante no sólo para el bar Terranova (donde lleva dos años) sino para todo Trintxerpe».
Los gritos de los seguidores y amigos, no sólo de la pareja triunfadora, sino de todos los demás finalistas, no dejaban de oírse a lo largo de la ceremonia, a la que acompañaba un ruido de fondo procedente de la parte de atrás, donde estaban las barras de los profesionales que acompañaban el multitudinario evento.

El plato de Plata fue para Casa Vergara, de Álvaro Manso, en la Parte Vieja donostiarra. El de Bronce, para El Café de la Concha, donde ahora trabaja como camarero un auténtico especialista en pintxos: José Luis ‘Pillo’ Carrillo, que fue quien presentó su bocadito al certamen.
El premio al Label Vasco lo ganó el Batzoki de Errenteria, de otro gran cocinero, Iñaki Gezala, junto a María, y el de la originalidad se lo adjudicaron al Hidalgo 56, de otro ‘crack’, Juan Mari Humada. Fueron su mujer y dos camareros quienes recogieron el diploma y el cocinero de recuerdo.
En el camino quedaron los bares y restaurantes donostiarras Ametzagaña, Boulevard 9, Mesón Martín y Zeruko, además de Orrua y Di Benedeto, de Irun y Gran Sol, de Hondarribia.
Algunos de los trofeos los entregó Mikel Ubarretxena, presidente de los hosteleros y ‘vice’ de la Real Sociedad, por lo que salió a colación el triunfo deportivo txuriurdiñ en medio del jolgorio gastronómico.

Fuente: Diario Vasco